sábado, 23 de mayo de 2015

La revolución de invernaderos en Rusia

Alrededor de 660 kilómetros al sur de Moscú y justo al norte de la frontera con Ucrania está la ciudad rusa de Belgorod, donde se ubica un enorme proyecto de invernadero diseñado para atraer a los inversores internacionales que buscan cultivar productos frescos bajo vidrio. El objetivo es construir un centro de 500 hectáreas de agrupaciones de invernaderos para el año 2020, transformando la región en ‘Los Países Bajos de Rusia’.
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En Portalfruticola.com, echamos un vistazo a cómo Rusia está reemplazando las importaciones de alimentos mediante el aumento de la producción nacional. El proyecto del gobierno es de gran escala y ha estado funcionando durante tres años, atrayendo la atención de dos empresas holandesas de invernaderos: Agricultural Projects Holland B.V y Certhon Greenhouse Solutions.
Entre ambas han tomado más de 70 hectáreas, dejando franjas de tierra disponible para que otros inversionistas se incorporen y asuman residencia en el invernadero.
Un representante de la compañía dijo que el complejo de alta tecnología tenía una capacidad de 420.000 toneladas métricas (TM) para pepinos y tomates.
De acuerdo con el líder del proyecto, Viktor Berko, de la desarrolladora de invernaderos y consultora Blackearth of Belogor’e, los inversores pueden tomar ventaja de la producción en invernadero en uno de los mejores climas de Rusia y al mismo tiempo aprovechar el potencial de los crecientes mercados de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y la población de 143,5 millones de rusos.
“Después de tres años, puedo decir que el proyecto va muy bien, a pesar de algunas situaciones políticas difíciles en el país”, dijo  Berko a Portalfruticola.com.
“Existe un enorme potencial para que Belgorod se convierta en Los Países Bajos de Rusia, con 500 hectáreas de operaciones de cultivos de invernadero de todo tipo de frutas y hortalizas como tomates, pepinos y otros tipos de producción hortícola”, comentó.
“Además, las empresas inversionistas estarían en una gran posición geográfica para el mercado interno de Rusia, así como para países como Bielorrusia, Kazajstán, Uzbekistán y Turkmenistán. Es muy fácil para Rusia abastecer estos mercados debido a la ubicación y la proximidad a ellos”, indicó.
La apertura de nuevos mercados en los antiguos países de la Unión Soviética, donde la demanda de los consumidores por frutas y hortalizas frescas está aumentando de manera constante, podría ser vista como otro punto de venta único para el proyecto de invernaderos Belgorod. Tomando en cuenta la actual prohibición rusa a las importaciones europeas, este proyecto podría ser aún más atractivo para los potenciales inversores.
Por ejemplo, las importaciones de tomate de Rusia cayeron un 45% anual en noviembre de 2014. Mientras tanto, la oferta interna de ciertas categorías frescas ha sido limitada debido a las sanciones que ejercen cierta presión sobre los precios en frutas y hortalizas.
Incluso antes de la prohibición, el presidente Vladimir Putin estaba llamando públicamente a reducir la factura de importación de alimentos de Rusia e instando a la expansión en los propios sectores agrícolas del país.
Parte del trabajo de Berko es atraer inicialmente a los inversores internacionales y una vez “enganchados”, guiarlos a través del proceso de configuración de las operaciones.
Consultado sobre el tema del riesgo soberano, Berko hizo hincapié en que la Rusia moderna tenía un panorama de negocios transparente y el proyecto de invernaderos era “una inversión segura para las empresas potenciales”. Asimismo, dijo que estaba acostumbrado a las ideas preconcebidas de la gente sobre el funcionamiento de un negocio en Rusia y las preocupaciones sobre la política del país.
“Por supuesto que entiendo que algunas personas podrían pensar ‘Oh, esto es un proyecto de Rusia y por lo tanto tiene sus riesgos’, pero no creo que este sea el caso en absoluto. Me gustaría disipar los temores de la gente que piensa así. Pueden hablar conmigo sobre esto y voy a darles toda la información y explicarles que todas nuestras prácticas y la manera de hacer negocios es en realidad igual que en cualquier otro país europeo”, aseguró.
“En términos de riesgo soberano, me han hecho esta pregunta antes y mi respuesta es siempre la misma. No creo que haya un riesgo de la deuda pública. Hacer negocios en Belgorod es como hacer negocios en Reino Unido o en los Países Bajos; tenemos todas las garantías en su lugar”.
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Otro punto clave de venta es el rango de los subsidios que se ofrecen y que están dirigidos a tentar a algunas de las operaciones de invernadero más importantes del mundo para que consideren el proyecto de Belgorod.
“Hay subvenciones en muchas cosas, desde préstamos bancarios al gas, electricidad y ciertos impuestos para hacer la inversión más atractiva. El tiempo en Belgorod también es muy bueno para la horticultura de invernadero porque tenemos inviernos suaves y muchos días de sol y temperaturas cálidas durante todo el año. No es tan frío como en otros lugares de Rusia y los inviernos no son tan duros”, detalló.
“Organizamos todo localmente aquí en Belgorod; completando todos los trámites y documentación para que el proceso sea lo más fácil posible para los inversores. Eso es lo que hacemos. La región está también a nueve horas de viaje de Moscú y está fácilmente conectada al aeropuerto de Belgorod y a enlaces de transporte a otras ciudades importantes”, indicó.
“Todo inversionista que entre al proyecto Belgorod tendrá la oportunidad de construir, ya sea en 1.000 hectáreas o 50 hectáreas, o incluso menos. Depende completamente del inversor. Estamos aquí para ayudar y guiar. Hay muchos lugares disponibles y queremos llenar el mayor número posible”.
En ese sentido, Berko dijo que puede adaptar ofertas basado en las necesidades de los clientes.
“El Gobierno quiere lograr 500 hectáreas para el 2020, así que nos quedan un par de años para hacer realidad este objetivo y creo que es posible”, declaró.
“Sí, la situación política de Rusia ha ralentizado las cosas un poco, pero ahora queremos acelerar las cosas y realmente encontrar inversores para que se sumen”, añadió.
“Estamos en conversaciones con empresas de todo el mundo, incluyendo a muchas de España, una empresa cubana, Turquía y varias otras de Europa. Queremos echar la red tan ampliamente como sea posible y hacer llevar el mensaje de que ahora es el momento de actuar”.
Berko también hizo hincapié en la energía rentable de Rusia, citando esto como otro aspecto tentador para los negocios de invernadero en Belgorod.
“Los costos de energía son generalmente muy baratos, lo que sabemos que es un factor muy importante”, dijo.
“Por ejemplo la electricidad es asequible a €0,05 (US$0,06) por kWh, el gas natural a €100 (US$113.5) por 1.000m3 y el diesel a €0.5 (US$0,57) por litro, y hay equipo complementario de iluminación para ayudar a cultivar todo el año”, detalló.
“Este es el tipo de cosas que nos han ayudado a atraer a los inversores que ya están operando sus propios proyectos. Uno de 20 hectáreas ya está completo y hay otro proyecto de 50 hectáreas en curso, y un tercer proyecto de 37,6 hectáreas se encuentra en la fase de construcción”, indicó.
“La Rusia moderna es un lugar seguro, limpio y transparente para hacer negocios y este proyecto es sobre la seguridad alimentaria del país, así como ofrecer a los inversores una oportunidad única”, concluyó.

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