Gestión de riesgos en agricultura requiere seguros y medidas de adaptación

Las innovaciones tecnológicas también deben formar parte de las estrategias para reducir los riesgos agrícolas, según se desprende la más reciente nota técnica elaborada por el IICA.  
San José, Costa Rica, 19 de junio, 2013 (IICA). La gestión de riesgos en la agricultura debe combinar medidas de adaptación al cambio climático y otras destinadas a hacer frente a las distintas amenazas para los cultivos, la ganadería y los ingresos de los agricultores, como son los seguros agrícolas.
Así se desprende de la más reciente nota técnica que el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Víctor M. Villalobos, compartió con los ministros de agricultura de las Américas.
De acuerdo con Villalobos, varios factores que afectan la agricultura están siendo influenciados por una mayor variabilidad climática y por el cambio climático, entre ellos cambios en la temperatura, en las precipitaciones, las plagas e insectos, la erosión del suelo y la calidad y cantidad del agua, entre otros. Pero la agricultura también está expuesta a otro tipo de amenazas, relacionadas con los mercados, las barreras arancelarias y las políticas gubernamentales e internacionales del comercio.
Para este segundo tipo de amenazas “el reto es promover un ambiente de estabilidad, oportunidad y seguridad en las normas, políticas e instituciones de apoyo al sector agrícola”, enfatizó el Director General del IICA.
Con respecto a las amenazas climáticas, el Instituto reconoce que se adoptan medidas de corto plazo, como subsidiar el pago de primas en los seguros agrícolas. Sin embargo, en América Latina y el Caribe los programas nacionales de seguros agrícolas todavía se encuentran en desarrollo y la penetración del mercado es relativamente baja.
“El apoyo del gobierno es fundamental para que los programas de seguros nacionales sean eficaces, asequibles y sostenibles, así como también para que en la pequeña y mediana agricultura y en las comunidades rurales se implementen estrategias integrales de gestión de riesgos, con visión de largo plazo. Pero, los gobiernos no pueden ni deben actuar solos, es necesario reforzar las alianzas público – privadas con los agricultores y los aseguradores”, manifestó Villalobos.
El IICA también incentiva tomar acciones de adaptación más a largo plazo, como la rotación de cultivos, que permite una mejor conservación de los suelos y de la humedad, generar nuevas fuentes de ingreso y adicionalmente hacer un uso más adecuado del agua.
Los productores pueden incrementar la producción y a la vez reducir el riesgo cambiando las prácticas de cultivo, adoptando sistemas de cultivos asociados y de rotación de cultivos, sistemas integrados silvo-pastoriles y seleccionando los cultivos y variedades que mejor se adapten a los cambios en el clima. El multicultivo es, además, una estrategia de mercado para reducir los riesgos por variación en los precios, contribuyendo así a que los ingresos de la finca sean mucho más estables”, afirmó el Director General del IICA.
Los mercados de futuros son una manera de fijar el precio de un producto para aumentar sus ganancias, limitar las pérdidas y continuar la siembra del año siguiente, por lo que también se visualizan como una de las estrategias en gestión de riesgos agrícolas.
Asimismo, en la nota se destaca que la biotecnología, como conjunto de técnicas variadas, puede ayudar a la mitigación y adaptación al cambio climático, reduciendo con ello la incertidumbre.
Entre sus contribuciones se encuentra la posibilidad de identificar y utilizar genes que permiten producir variedades tolerantes a estrés hídrico, por lo que los paquetes tecnológicos basados en siembra directa y uso de semillas genéticamente modificadas (GM) son una herramienta importante, en la actualidad.
Según A. Massey (Biotecnology Industry Organization) y Clive James (ISAAA), los cultivos GM han contribuido a la mitigación, permitiendo cosechar más en menos tierra, manteniendo la integridad de áreas forestales, reduciendo la huella ecológica de la agricultura por la reducción en el uso de plaguicidas, de fertilizantes y de tractores y disminuyendo la emisión de gases de efecto invernadero.
Para el Director General del IICA, la combinación de estas medidas de corto y largo plazo posibilita hacer frente de forma más eficiente a los distintos riesgos que afronta la agricultura, contribuyendo con ello a su sostenibilidad y rentabilidad.

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