Una mirada a la actual temporada de arándanos chilenos


El clima se ha dejado sentir durante la campaña 2012-2013 de arándanos chilenos, con bajas temperaturas durante la primavera y lluvias inesperadas desde Santiago al sur. Si bien el clima mejoraría durante febrero el mensaje de varios es que los problemas con el clima no desaparecerán, al tiempo que los productores tienen la oportunidad de provechar las herramientas disponibles para avanzar en la categoría. En www.portalfruticola.com conversamos con los representantes de Fall Creek, Dole Berry Company, Carsol Fruit, Naturipe Famrs y Berry Fresh para saber más acerca de este complejo año.

Miembros de la industria analizan lo que va de la campaña 2012-2013
Cort Brazelton, director del vivero y granja Fall Creek reconoce lo extraño que ha sido el clima este año en Chile en detrimento de cultivos como las cerezas y arándanos, pero dijo que este tema no era ajeno para los miembros de la industria, ya que durante la temporada pasada tenían discusiones similares sobre el tema.
“Este es un año duro porque tuvimos una dura helada en el sur que es extraño y aún más extraño es tener lluvias en lugares como Chillán en medio de la temporada”, dice.

“Escuchar que hubo lluvias en Chillán justo antes de la principal cosecha fue simplemente impactante, porque usualmente en la única cosa en que puedes confiar es en no tener lluvias en el verano en las regiones del centro – sur del país”.
“Pero en realidad es que no puedo recordar ningún año completamente normal en los últimos cinco años en cualquier lugar del mundo”.

Patricio Tellechea, general manager en Carsol Fruit destacó que el clima de la temporada pasada se ubicó en el otro extremo del espectro, con un verano muy caluroso y altas temperaturas que dañaron la fruta.

“Estos eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes, así que la zona ideal de producción no existe”, dijo.
“Siempre estamos luchando contra el clima con un producto que sufre de estrés y aún no tenemos las mejores condiciones para la cosecha, embalaje y transporte que ayuden al producto”.

“La realidad de los productores hoy es complicada por diversas razones, debido a las inclemencias del clima cuando el producto no está listo para ser cosechado o ha sido dañado – ese ha sido el principal problema – y después de eso, sabemos que cosechar requiere mano de obra y eso se ha vuelto más escaso y más caro que en otras temporadas”.

Tellechea agrega que la combinación clima y las ineficiencias en la cadena de suministro han significado que la industria sólo está enviando un producto ‘regular’, cuando podría estar enviando “un producto de excelencia”.
“Debido a los acontecimientos climáticos que hemos estado observando, al final significa que siempre estamos en el límite de la calidad mínima necesaria”.

Por su parte Todd Maurtiz, productor  representante de Dole Berry Company indicó que la temporada de arándanos 2012-2013 es una que la gente querrá “olvidar rápidamente”.

“La helada fue predominantemente en las regiones XIV (Los ríos) y IX (Araucanía). Dañó a la fruta temprana la cual maduró con daños internos y tuvo que ser sacada antes que la buena fruta pudiera ser cosechada”, señaló.

“Las lluvias entonces exacerbaron problemas de moho en las regiones VIII (Biobio) y VII (Maule). Generó partiduras y después algunos eventos de granizo dañaron algunas granjas en partes de esta región”.

Brian Bocok, presidente de product managment de Naturipe Farms señaló que la mayoría de los daños en la fruta ocurrieron cuando estos aún estaban verdes, por lo que tomó alrededor de dos semanas conocer por completo el daño de los fenómenos meteorológicos.

“Tuvimos mucha lluvia en diciembre y a principios de enero y eso que ha afectado la calidad de lo que ha llegado a EE.UU y al mundo desde Chile en las últimas dos semanas y aún esta semana”, dice.

Impactos de mercado
Jyoti Bhogal, gerente de ventas en Berry Fresh dijo que el programa de Chile comenzó positivamente en diciembre tras el pronto final de la campaña argentina, debido a condiciones climáticas adversas al otro lado de la cordillera.

Comentó que el siguiente reto fue la gran cantidad de lluvia que se presentó antes y después de Navidad, por lo que no pudieron cosechar la cantidad de volumen que hubiesen querido para los barcos que llegaban entre el 7 y 10 de enero. A eso se suma que desde esa fecha, la fruta que ha llegado con problemas de calidad.

Maurtiz añade que la baja de los precios IQF ha significado que muchos productores estén dispuestos a enviar fruta a EE.UU que normalmente era destinada para congelado.

Por otro lado Bocock indicó que desde la primera semana de enero el clima ha sido muy bueno, lo que lo lleva a esperar una mejora dramática en la calidad durante las próximas tres semanas.

“Ciertamente todavía hay oportunidades para promover y utilizar los arándanos todo el mes de febrero. La temporada todavía no termina,  todavía tenemos volúmenes significativos que vendrán y esperamos con éxito dar servicio a nuestros clientes y consumidores”, dice.

Bhogal señaló que sus expectativas son bastante similares, puntualizando que problemas en otras frutas han ayudado algo a los arándanos chilenos, como por ejemplo los retrasos con la uva y los daños en las cerezas por el granizo.

Si bien se espera que la calidad mejore, Brazelton sostuvo que un segundo desafío es la gran cantidad de fruta que ha llegado al mercado en el último mes la cual, de presentar problemas de calidad,  hará que el mercado se mueva más lento.

“Lamentablemente conseguimos un efecto dominó en estos escenario. No sólo sufrimos cuando la calidad de la fruta es un desafío, pero también cuando los consumidores no tienen una buena experiencia, el consumo disminuye”.

Dice que esto podría tener implicancias para los productores cuyos arándanos no han sido afectados por el clima. “Mi preocupación es que la fruta buena pueda encontrar desafíos porque no puede moverse tan rápido”.

Superando el clima
Como muchos dentro de la industria, Brazelton viaja constantemente y ha sido testigo de la preocupación que existe por el clima, no sólo en Chile, sino que a nivel global.

Dice que el reto para los productores es invertir en algún tipo de infraestructura, sistemas de campo o sistemas poscosecha para evitar los daños ocasionados por el clima. Esto podría ser a través de túneles, protección contra las heladas, refrigeradores, sistemas de enfriamiento, o más importante aún, nuevas herramientas disponibles como la genética con fruta que sea más firme.

Dice que a nivel general estas formas de protección son escasas en Chile, algo que tiene sentido por razones financieras, pero la posición de los agricultores frente a ellas podría cambiar si aceptan que las heladas y lluvias persistirán.

“Chile no tiene los márgenes que solía tener, hay precios más bajos y los precios no volver a subir”, dijo. “Chile tiene que competir con México ahora para enviar a EE.UU. México puede cosechar  esta mañana y estar en el mercado dentro de dos días”, agregó.

Comentó que los productores mexicanos también tienen problemas con el clima, pero estos han estado invirtiendo en túneles para proteger sus cultivos. Esto significa que la industria chilena tiene que tomar decisiones importantes sobre cómo producir una baya rica en antioxidantes, ya que el mercado siempre demanda una fruta de mejor calidad.

Mauritz señala que los efectos de las bajas temperaturas en noviembre no fueron tanto como se pensó, y aquellos con protección contra las heladas estuvieron “más o menos bien”. El especialista en Santiago recomienda a los productores invertir en estas herramientas, ya que el precio es mucho menor que el costo de perder un cultivo.

“Para los productores que están en riesgo de este tipo de eventos es prudente invertir en protección”, puntualizó. ”El rango del costo del sistema depende de lo que uno quiera qué sistema de riego ya tengo. Un sistema de riego de las heladas no es muy caro en comparación a la pérdida de una cosecha entera”, agregó.

Mientras Brazelton y Mauritz recomiendan más protección contra las heladas, Bocock indica que el uso de estas tecnologías es incluso mayor a la que se utiliza en algunas zonas de EE.UU.

Por otro lado, Tellechea no ve la protección contra las heladas como una cuestión clave, ya que ve las heladas y granizos de este año como eventos poco frecuentes.

“El año pasado fue una situación contraria, con un verano muy caluroso con 36 ° C en la zona sur, provocando gran maduración de la fruta y daños, por lo que en esta situación el problema es algo más. No creo que las inversiones, especialmente para la protección, deben hacerse siguiendo este año en particular”.
“Claramente, lo que los agricultores tienen que hacer, es mejorar los rendimientos por hectárea, probablemente mejorando la gestión agrícola o cambiando las variedades que se siembran en Chile”.

“Muchas de las variedades plantadas en Chile son muy antiguas, y tienen un nivel limitado de producción debido a su genética, por lo que el negocio a mediano – largo plazo es el cambio de variedades, aumentar la productividad por hectárea y de esta manera absorber el aumento de los costos y el tipo de cambio más alto, para que el negocio es más rentable”.

Tellechea dice que lamentablemente los costos de esto es que muchos de los pequeños productores no serán capaces de hacer estas mejoras, con las nuevas variedades más accesibles para los productores más grandes.

Brazelton dice que las personas en la industria de los arándanos deben ser responsables de su propio éxito.

“Este problema no es debido a las inclemencias del tiempo, los supermercados o el comercializador. No es incluso por el productor. Es debido a la situación que está hoy aquí. El poder está en las manos de quienes manejan la fruta, el exportador y el receptor, y en el productor”.

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