Argentina: El destino de la cosecha de ciruela para industria es cada vez más incierto

Al regreso de sus vacaciones, la semana próxima, el ministro de Agroindustria y Tecnología de Mendoza, Marcelo Barg, podría anunciar la implementación del Fideicomiso para la Ciruela de Industria, para evitar un desplome de precios por la abundante cosecha que se espera.

Dejando de lado el Fideicomiso del Mosto (que es negocio aún sin la intervención oficial) las experiencias previas no han tenido mayor impacto. El año pasado, el interés de los productores estuvo por debajo de las previsiones que habían tomado las autoridades cuando lanzaron el fideicomiso olivícola, aunque desde el ámbito oficial, y aún desde el de la industria, se valoró el operativo por el hecho de haber permitido “abrir el juego”, en una temporada que, al decir de los propios empresarios, “la industria ni siquiera había pensado en un precio para el producto”.

Esta temporada fue activado el fideicomiso del damasco y, aún así, más de la mitad de la producción, según se comenta en el ámbito privado, quedó en las plantas. En el caso del durazno para industria, la advertencia es que muchos negocios se hacen a valores que se ubican por debajo de la base fijada en los acuerdos.
La verdad es que hay marcadas diferencias entre un producto y otro  e, independientemente de la voluntad de quienes pudieran sentarse a la mesa de negociaciones, esas particularidades son las que terminan poniendo límites a los buenos deseos.

Probablemente el caso paradigmático, en este sentido, sea el de la ciruela de industria, por los motivos sobradamente conocidos: casi todo lo que produce Mendoza se exporta. Los problemas de competitividad arrecian, el sector tiene serias debilidades (dadas fundamentalmente por los bajos rendimientos de sus montes y un maridaje por lo general poco feliz entre productores e industriales), el consumo mundial de ciruela seca está amesetado, los precios internacionales quietos o a la baja y Chile tiene índices de productividad mucho más altos y cierto margen para bajar más los precios.

Referentes mundialesComo el panorama del negocio ya lo han expuesto en estas páginas operadores locales de esta actividad, y considerando que el mayor volumen tiene por destino la exportación,  será bueno saber cómo ven el escenario sus pares de otras latitudes. Sobre todo, de los dos competidores fuertes en los mismos mercados: Chile y California.

En el encuentro internacional del sector realizado en Chile en diciembre pasado, referentes mundiales del negocio expusieron con mucha crudeza la realidad, con demanda prácticamente estancada y precios a la baja.

Dane Lance, director de operaciones de Sunsweet (una cooperativa de California que maneja más de la mitad de la producción estadounidense) prevé la posibilidad que sigan bajando los precios de las ciruelas deshidratadas en el mercado internacional.

Según el sitio web de la publicación especializada chilena Red Agrícola, durante ese encuentro el ejecutivo hizo un llamado a los productores a actuar de manera racional, ajustando la oferta a la demanda real porque mientras el consumo apenas sube, hay montes de Argentina y de Chile que siguen entrando en producción. El aumento de la demanda mundial nunca llega y los consumidores no están dispuestos a validar mayores precios que los que pagan, aunque al sector le cueste más producir la fruta. Como consecuencia de ello, California directamente abandonó el apoyo que venía dando a las acciones de marketing.

Tras la gran pérdida de cosecha estadounidense en 2004/2005 (que disparó los precios internacionales), y a pesar de un previsible retorno de los valores a niveles más bajos, Chile y Argentina redoblaron la apuesta, plantando más hectáreas. Hoy, el mercado ya presenta condiciones de sobreoferta, según el análisis del especialista norteamericano. Los otros productores importantes, como Francia, Italia, Australia y Sudáfrica, quedan en buena medida al margen de este complejo escenario, porque concentran el negocio en sus propios mercados internos.

Lance es terminante al afirmar que la verdadera competencia a nivel mundial involucra sólo a California, Chile y Argentina. Sobre este punto, asegura que la industria chilena podrá llegar a producir 100.000 ha de ciruela seca en 2015 (cerró 2012 con casi 80.000 y, un año antes, había producido 65.000 tn).

No paran de crecer
Pero parece que habrá que esperar un tiempo para alcanzar el nivel de racionalidad que reclama el ejecutivo californiano porque en el marco de ese mismo encuentro sectorial, y según la publicación trasandina, Antonio Aguirre (referente Chileno del sector), al tiempo de recordar que su país, en veinte años, multiplicó por ocho la superficie cultivada con ciruelo para industria (hasta las 160.000 hectáreas registradas en 2012), advirtió que se serán implantadas otras 1.000 hectáreas en los próximos 3 años.

El empresario trasandino (que fue gerente de Exportaciones de Prunesco -la mayor exportadora de Chile- para instalar luego su propia compañía) refiere información de la International Prune Association (IPA), según la cual Chile y Argentina crecieron aceleradamente en superficie en los últimos 5 años (28% en el primer caso y 13% en Mendoza) mientras que California, el principal productor global, ha disminuido el área cultivada un 19%.

Aguirre reconoce que los precios de la ciruela chilena en el mundo han estado a la baja y que todos los años les queda un remanente sin vender. Señala que el mercado interno trasandino consume apenas unas 3.000 toneladas al año (poco más del 3,5% de la producción de 2012). Por eso cree que deberán promocionar el consumo chileno.

El especialista chileno cree que para cambiar esta tendencia de precios a la baja y demanda amesetada, habrá que ser agresivos en promoción mientras que, por el lado de la oferta, señala la necesidad de ser más competitivos, incorporando tecnología de producción primaria (o erradicando montes que sean rentables) y aumentar la eficiencia de la industria.

El problema es hoy
Para Mendoza, el problema está en las plantas y la naturaleza no espera. Hay, según el pronóstico del Instituto provincial de Desarrollo Rural, 211 millones de kilos esperando ser cosechados. Eso, en teoría, equivale a 50.000 o 60.000 toneladas secas. Si, como trascendió, el Gobierno estuviera dispuesto a operar sobre unos 2 millones de kilos, estaría resolviendo sobre algo menos del 3,5% del problema. La cuestión será cómo resolver el 96,5% restante.

Fuente: Los Andes

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