Argentina: Buscan extender la superficie cultivada con frutales

Más allá de las dificultades que atraviesa el sector de las frutas frescas, referentes de la actividad coinciden en la necesidad de doblar la apuesta, incorporando al circuito productivo más hectáreas con variedades demandadas. Avanzan en un proyecto de expansión a cinco años.

Con la plantación de 5.000 nuevas hectáreas de manzanos y una proyección de producción de 200 millones de kilos en diez años, el sector de la fruta fresca de Mendoza aspira a cubrir espacios libres en el mercado interno y en el exterior. Al mismo tiempo, pretenden ocupar la capacidad de su estructura de proceso y frío que, hoy en día, ya lleva más de medio año ociosa.

La iniciativa, impulsada desde la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas Frescas de Mendoza (Aspeff), fue planteada en el ámbito del Ministerio de Agroindustria y Tecnología de la Provincia y, si lograra avanzar con la celeridad que plantean desde el sector privado, el próximo año o a más tardar en 2014 deberían estar implantándose los primeros nuevos montes. El planteo es similar al que se expone desde el sector productor y exportador de cerezas que, aunque de manera informal, también habría deslizado la idea en los más altos niveles de la cartera de Agroindustria.

“La idea de expandir el cultivo de manzanas surge de la necesidad que vemos de, por un lado, cubrir un faltante de fruta en el mercado y, por otra parte, de darle continuidad al trabajo y al aprovechamiento de la capacidad instalada durante todo el año”, precisa Juan Riveira, presidente de la Aspeff.

El empresario recuerda que “con el tiempo, Mendoza fue perdiendo muchas hectáreas de manzanas, que no se repusieron”.

Y apunta que “esas plantaciones que teníamos -sobre todo en el Valle de Uco-, que es la zona más apta para el cultivo de esta especie- fueron destinándose en parte a durazno de industria, un poco a durazno para consumo en fresco? y muchas de las quintas se transformaron en viñedos”.

Riveira, que es productor, empacador y exportador de frutas de pepita, estima que “el 90% de la manzana que se erradicó en Mendoza, durante los últimos 10 años, no se repuso”. En este sentido sostiene que hoy en la provincia hay un déficit de producción de manzana de 200 millones de kilos, considerando la demanda tanto en el mercado interno como en el exterior. Este volumen correspondería aproximadamente a unas 5.000 hectáreas de montes, calculando una producción promedio -de calidad comercial- de unos 40.000 kg/ha, que es el objetivo planteado.

Va más allá inclusive al decir que “es posible que a la Argentina le estén faltando 400 millones de kilos”. Fundamenta su estimación en que “de lo que hay en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, probablemente tengan que erradicar el 60%, porque no es de la calidad que hoy exige el mercado”.

“De hecho -continúa- empezaron hace dos años a abandonar montes de baja calidad; y este año esa tendencia se ha profundizado, no sólo por eso, sino por problemas de rentabilidad, que hacen todavía más grave la situación de plantaciones que no sean de primerísima calidad”.

Trabajar todo el año
“Quienes nos dedicamos a la fruta en fresco en Mendoza, empezamos a trabajar -en el mejor de los casos- en el mes de noviembre; llegamos a marzo con el fin de la cosecha de pera y de frutas de carozo y no tenemos más nada para hacer”, señala el presidente de la Aspeff. Con lo cual, “a partir de abril y hasta noviembre, tenemos galpones de empaque sin trabajo; cámaras frigoríficas vacías y la manzana daría para trabajar el resto de la temporada”.

La manzana tiene otras características las cuales le permiten que se pueda guardar en frío sin procesar y se puede ir trabajando durante todo el invierno, no como la fruta de carozo y la pera, que hay que trabajarlas en el momento de la cosecha”, detalla.

Remarca asimismo la necesidad “que la gente siga teniendo trabajo en los empaques”, por lo cual “hay que buscar la manera de asegurar que un sector de actividad que convoca a mucha gente en cada temporada (pero que hoy está dando trabajo sólo 4 meses al año), tenga la posibilidad de ampliar esa demanda de mano de obra”.
Adicionalmente, considera que “el hecho de ver que el 80% de la manzana que hay en las góndolas de los supermercados de Mendoza proviene de Río Negro, creo que a los mendocinos nos tiene que hacer reflexionar”.
Crecimiento gradual
Como todo cultivo plurianual, esos nuevos montes van a ir sumando kilos gradualmente a la oferta frutícola, antes de entrar en plena producción. La propuesta es hacer un promedio de entre 1.000 y 1.200 hectáreas con manzanos por año, durante 5 años.

Al cuarto año de iniciado el plan de expansión, los primeros montes implantados deberían estar dando una producción cercana a los 25 millones de kilos, lo que implicaría poder trabajar (en esa primera temporada) 1.250.000 cajas durante los 7 meses que, en la actualidad, los galpones permanecen prácticamente inactivos y los frigoríficos vacíos (llega marzo o abril y ya no tienen fruta).

Al quinto o al sexto año (esto es, el segundo o el tercero desde que los primeros nuevos montes hayan empezado a producir), ya estarían incorporando algo alrededor de 50 millones de kilos de manzanas al circuito productivo

Desde la Aspeff adelantan que hubo conversaciones previas con funcionarios del Gobierno provincial (concretamente con el subsecretario de Agricultura, Ganadería y Alimentos, Cristian Correa, y con el presidente de Iscamen, Leandro Montané), durante las cuales se coincidió en que debería ser un proyecto conjunto, del sector privado y el Gobierno.

Se aclara, no obstante, que “son conversaciones previas; hay que sentarse a trabajar concretamente”. Se remarca asimismo que “aquí tienen que estar los viveros (porque tiene que hacerse un muy buen trabajo en cuanto a la obtención de plantas de altísima calidad); el Iscamen, que tiene su área específica para fiscalizar el material de propagación; el Inta y la Facultad de Ciencias Agrarias”.

El dirigente subraya la importancia de pensar en el largo plazo. “lamentablemente -dice- la coyuntura no nos deja pensar en el futuro, en lo estructural; pero en algún momento hay que empezar a pensar en el futuro, por lo menos, los que queremos seguir en una actividad como ésta, que no se hace de un año para otro”.

Fuente: Los Andes

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