Chile: Reincorporan cinco nuevas variedades de uva pisquera

Fueron injertadas por profesionales del INIA en los valles de Huasco, Elqui, Limarí y Choapa. En abril de 2013 las plantas van a estar formadas y en abril de 2014 esperan tener los primeros racimos
Aumentar la oferta de variedades de vides para elaborar piscos de alta calidad, disponer de alternativas para reemplazar aquellas vides agotadas y fomentar un mayor rendimiento inmediato y de calidad en las cosechas, son algunos de los resultados que espera obtener el proyecto “Reintroducción en la zona de Denominación de Origen Pisco de las variedades de uva pisquera no utilizadas comercialmente”, iniciativa de INIA Intihuasi con el financiamiento de Corfo, y el apoyo de la Asociación de Productores de Pisco A.G., y el Ceaza.
La Ley 18.455 sobre la Denominación de Origen Pisco señala que ésta queda reservada para el aguardiente producido y envasado, en unidades de consumo, en las regiones III y IV (Atacama y Coquimbo), elaborado por destilación de vino genuino potable, proveniente de las variedades de vides que determine el reglamento, plantadas en dichas regiones.
El reglamento del SAG, autoriza 13 variedades de uva para elaborar pisco. Sin embargo, los 2.800 productores dedicados al rubro, en las 10.504 hectáreas destinadas a la vid pisquera, están cosechando sólo 5 de  ellas, que son Moscatel Rosada, Moscatel de Austria, Moscatel de Alejandría, Pedro Jiménez y Torontel. Se producen 230 millones de kilos en producción anual de uva pisquera, destinándose el 48% de éstas a la producción de pisco, y derivándose el resto a  la industria del vino y jugos.
De las 8 restantes no utilizadas, Antonio Ibacache, investigador de INIA y director del proyecto afirma que entre los productores de pisco y técnicos del INIA surgió la necesidad de recuperar estas variedades y evaluarlas en las condiciones climáticas de la zona pisquera. “La primera parte del proyecto ha sido la más complicada porque se debían ubicar las variedades. Se han logrado rescatar e identificar 5 de ellas, que son Moscatel Negra, Moscatel Amarilla, Moscatel de Frontignam, Orange Muscat y Chasselas Musque Vral. “Tres de ellas fueron rescatadas de un centro experimental del INIA en Cauquenes, otra la rescatamos de un productor particular en la V Región, y otra de un productor particular en el Valle de Elqui. El material de estas 5 variedades fueron identificadas genéticamente por el Ceaza”.
El investigador Cristián González, coordinador del proyecto explica que “estas nuevas variedades las llevamos al campo y las injertamos en agosto de 2012, en 10 campos de productores en los valles de Huasco, Elqui, Limarí y Choapa con condiciones climáticas distintas. En cada localidad se hicieron talleres. Las variedades fueron injertadas sobre plantas de variedades pisqueras Pedro Jiménez y Moscatel Rosada principalmente. Los brotes de esa planta hoy día están creciendo. A fin de la temporada de abril de 2013, esos brotes van a quedar formados. Están contemplados días de campo para mostrar a los productores los resultados de la injertación. Cuando formemos la planta se va a realizar el seguimiento fenológico (crecimiento de la planta: Yemas, brotes y racimos) para ya en la etapa final en el 2014, tener los datos más reales”.
En abril de 2013 las plantas van a estar formadas y en abril de 2014 esperan tener los primeros racimos. “Vamos a alcanzar algunos racimos, por eso es muy importante que continúe el proyecto, para tener datos más reales de producción”, asevera Ibacache.  En una segunda etapa del proyecto se evaluará la producción comercial e industrial, es decir, elaborar pisco. Los enólogos necesitan saber cuál es el efecto en la calidad de los piscos, cuánto aroma tiene una variedad cosechada, en una zona climática de alta temperatura o de baja temperatura”.
El gerente de la Asociación de Productores de Pisco, Fernando Herrera, manifiesta “que tuvimos una buena acogida en el INIA y posteriormente en Corfo para insertar estas vides. Porque no sabemos si en algún momento estuvieron presentes. El legislador las contempló desde un comienzo no estando presentes. Creemos que su incorporación puede traer mejores condiciones para la diversidad de los piscos y para que puedan surgir otros productos sobre la base de la uva pisquera. En este caso pueden ser espumantes u otro tipo de destilados o vinos”.
El representante gremial apoya su continuidad, “sobre todo porque en estos 32 meses se van hacer los trabajos preliminares. Me parece que da lugar, continuar con una segunda etapa que tenga que ver con reproducción controlada en viveros y una tercera que sería probar las características. Que tengamos nuevos proyectos que aporten no sólo a la agroindustria pisquera, sino a toda la economía de la región”.
El proyecto tiene una inversión total de $285 millones, con un financiamiento de Corfo y con aportes de INIA, la Asociación de Productores de Pisco y el Ceaza. Tiene una duración de 32 meses de ejecución. Se estima que unas 800 ó 900 hectáreas de vides pisqueras necesitan ser cambiadas, de acuerdo a estudios de INIA. “La duda de los productores es qué coloco. Las mismas variedades que tengo, o una de estas nuevas. Los resultados del estudio permitirán saber las cualidades de la variedad y cuánto producen, para que el productor pueda determinar si quiere cambiarse. Pero si quiere cambiar esas variedades tiene que usar otras tecnologías, como el uso de portainjertos”, afirma Antonio Ibacache.
La injertación es un método de multiplicación que consiste en unir dos porciones (injerto y portainjerto) de plantas distintas para originar un solo individuo con el fin de complementar los factores productivos de ambas. Se utilizó el método de injertación denominado “de hendidura” o “de púa”, en el cual se procede a colocar el injerto sobre el portainjerto, patrón o también llamado pie (planta que provee las raíces de la planta nueva).
Fuente: Diario El Día

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