Mejoramiento genético en manzanas: De Chile para el mundo

Entrevista al ingeniero agrónomo del INIA Pablo Grau, donde se realiza una investigación para generar una fruta que reúna las condiciones de adaptación, sabor, color y forma para los mercados internacionales.

“Tiene muchas ventajas una variedad liberada para las condiciones de Chile”, señala Pablo Grau, Director del Proyecto “Establecimiento de un Programa de Mejoramiento Genético Destinado a Alta Calidad de Fruta y Resistencia a Enfermedades”, que generaría una nueva variedad de “manzana chilena” y que de continuar con sus positivos resultados, sería liberada el 2017.

Selección avanzada de manzanos, resistente a venturia, en tres localiades. Angol, Freire y Valdivia. Febrero 2011.

El objetivo principal del proyecto es mejorar la calidad del fruto y el secundario es resistencia a la enfermedad Venturia. La iniciativa es ejecutada por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, de Quilamapu. La institución co-ejecutora es la Pontificia Universidad Católica de Chile, que participa en la evaluación de la fruta en cosecha y poscosecha, y es financiado por Innova Chile de CORFO y el Consorcio de la Industria Hortofrutícola, que agrupa a las empresas exportadoras más importantes de Chile.

El proyecto comenzó en febrero del año 2009 y concluirá como tal en enero de 2014, aunque el investigador aclara que continuará, ya que “el trabajo de mejoramiento genético no termina nunca”.

La nueva “manzana chilena” reunirá todas las condiciones de adaptación, sabor, color y forma requerida por los mercados internacionales, además de una menor sensibilidad a desórdenes de poscosecha, atributos esenciales que debe reunir una fruta producida en nuestro país, debido a la necesidad de ser enviada a mercados externos. “Este atributo, generalmente no es exigido a una variedad de manzana en los programas de mejoramiento de países desarrollados, debido a que el lapso entre cosecha y consumo es sustancialmente menor que el nuestro”, dice el profesional.

Pablo Grau es crítico de lo que sucede a nivel de propiedad intelectual en el mundo de la agricultura desde hace 15 años. Anteriormente, se pagaba el royalty y los agricultores podían comercializar las variedades desarrolladas en otros mercados del mundo, “con la globalización y la competencia entre los países, esto ha derivado en el concepto de Variedades Club, donde se restringe el acceso a los países interesados y sólo se invita a aquellos que los dueños de esta licencia determinan”, explica.

Agrega que esto ha pasado con Nueva Zelanda, donde han desarrollado nuevas variedades de manzana y no permiten que Chile entre al mercado, por lo tanto, no lo invitaron al Club por ser su competidor más serio.

El ingeniero sostiene que además en la modalidad Club, los propietarios de la licencia restringen la cantidad de hectáreas, el número de productores y el número de plantas por productor. Con este escenario, la industria frutícola chilena corría serio peligro por lo que hace siete años las empresas exportadoras solicitaron apoyo estatal, que finalmente derivó en este y otros proyectos de mejoramiento genético en uva de mesa, carozos (duraznero, ciruelo y nectarino), frambuesas, arándanos y cerezos.

Para las manzanas, se cuenta hoy con líneas avanzadas en siete localidades del sur del país, aunque ninguna para ser liberada todavía. “Un programa de evaluación en etapa de selecciones avanzadas generalmente demora 4 a 5 años en campo. Probablemente si de este material saliera algo, en los años 2016 o 2017 podríamos tener una nueva variedad chilena”, aclara el profesional.

De ser así, Chile podría entonces, vender la licencia a otros países interesados y continuar en la investigación científica para, a partir de ahí, liberar nuevas variedades. “Es la primera vez que se hace mejoramiento genético en Chile, todo lo que hasta ahora se cultiva, en cualquier especie, son variedades extranjeras”, señala.

¿Cómo será la manzana chilena?

“Una muy buena viajera”, así la define Pablo Grau. La manzana chilena deberá cumplir con un requisito fundamental para una industria eminentemente exportadora: llegar con buena calidad a destino.

“Antes de empezar este trabajo, fuimos a ver los programas de mejoramiento en el mundo, Canadá, Estados Unidos y Europa, y en general no les interesa la calidad poscosecha”, sostiene y agrega que la variedad que resultaría de esta investigación, será especialmente desarrollada para las necesidades, condiciones y clima de Chile, con todos los beneficios comerciales que ello implica.

El investigador aclara que los gustos de los consumidores van cambiando, y que hoy aspectos como color atractivo, firmeza, jugosidad y crocancia, son fundamentales, por lo que la manzana chilena tendrá eso y más.

Cada año se evalúan entre 12.000 a 14.000 híbridos, con combinaciones genéticas diferentes. De ahí se seleccionan los de mejores características y se trasladan a predios comerciales para que el agricultor las produzca en las mismas condiciones del resto.

“Recorremos todos los huertos, cosechamos la fruta y evaluamos todos los atributos de cosecha y poscosecha: cómo se comporta, acidez, forma, firmeza, buen color y crocancia”, dice Pablo Grau. Hasta ahora la proyección es más que positiva, por lo que en unos años más, los paladares del mundo se deleitarán con la nueva “manzana chilena”.

www.portalfruticola.com


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