La horticultura debe independizarse de la labranza de la tierra

El científico neozelandés, el Dr. John Baker desarrolló una sembradora en cruz la cual ayuda a conservar la salud de los suelos y que ha sido aplicada principalmente en cultivos de cereales como el arroz, trigo, maíz y cebada. En conversación con www.portalfruticola.com comentó cuán destructivo puede ser el arado y como la horticultura necesita ponerse al día con otros campos de la agricultura, mara construir una industria más sustentable a nivel de microbios y productos alimenticios.
Para muchos la idea de los caballos tirando del arado y labrando la tierra nos lleva a nuestras raíces, a una nostalgia en un mundo de agricultura a gran escala con tractores, laboratorios de investigación, riego a presión y gigantescos frigoríficos.
Sin un desarrollo profundo de la tecnología agrícola el número de personas que sufre de hambre en el mundo podría aumentar considerablemente.
Para Baker, la población multhisiana frente a la ecuación de la tierra tiene serias implicancias para la humanidad, y es por ello que el suelo disponible para cultivos necesita ser tratado y utilizado cuidadosamente.
“Tenemos que aprender a cultivar nuestros alimentos de forma más sustentable y eso significa ser capaces de poder usar el mismo pedazo de suelo varias veces sin destruir la salud de este o hacerlo desaparecer debido a la erosión del agua o del viento y eso, significa esencialmente, para de labrar la tierra”.
El impacto del arado
Cuando los agricultores aran la tierra están oxidando el suelo, rompiendo el carbono que hay en él y matando a muchos microorganismos.
“Si oxidas el carbono del suelo, estás destruyendo los alimentos de los microbios, estas matando la micro fauna, como los gusanos, y la fuente de alimentación se convierte sólo en un medio físico en lugar de un medio biológico en el cual las plantas crecen”, dijo.
Agregó que esto reduce el potencial de rendimiento, pero más importante aún expone el suelo a la erosión del viento y del agua.
Dijo que a esto había que añadir que gran parte de nuestras ciudades y edificios son construidos en los mejores suelos que existen, como es cerca de los ríos y puertos.
Esta siempre ha sido la forma de hacer agricultura y cambiar los hábitos puede ser difícil, pero Baker cree que la industria se convencerse de un cambio cuando vena que se puede ser rentable a largo plazo con método alternativo de siembra que conserva la materia orgánica.
“¿Cómo se puede revertir este proceso? Primero, no molestando físicamente al suelo y segundo, dejando los residuos de cada uno de los cultivos, aquello que no usamos”.
“Eso es lo que quieren los microbios y ellos son el mecanismo que lleva de nuevo el carbono al suelo, regresándolo al cultivo”, señaló el experto, explicando que el suelo se vuelve más productivo.
Sostuvo que las personas suelen subestimar la importancia de los microbios de los suelos y desconoce cuántos son.
“En una cuchara de te llena de tierra se pueden encontrar unos 6 millones de microbios en un suelo saludable. Si golpeas la tierra con el arado y otros equipos de labranza esa cifra baja sustancialmente y por lo tanto reduces el potencial del suelo para ser soporte de vida vegetal, que es lo que comemos”.
Agrega que es muy triste que muchos agricultores “ecológicos” también aren sus campos. “Eso es lo más inorgánico que se le puede hacer al suelo”, puntualizó.
El próximo paso
La solución de Baker este problema es una sembradora que conserva el carbono del suelo y que ha sido aplicado en millones de hectáreas en 17 países.
Hasta ahora se ha centrado en los cereales, ya que son el alimento básico de la población mundial, pero su próxima tarea es aplicar esta misma tecnología en la horticultura.
“En los próximos 30 a 40 años el siguiente gran desarrollo será contar con mauinaria hortícola que no labre la tierra”, dijo.
“El mensaje para mí es que la agricultura está mucho más adelanta que la horticultura en no labrar el suelo. América del Sur – particularmente Argentina y Brasil, pero también Chile Uruguay y Paraguay – es líder mundial en términos de adopción de prácticas de no labranza para la agricultura.
“En términos de salud del suelo y el funcionamiento de la máquina esta es aplicable a toda la horticultura y sería interesante para los productores de vegetales que piensan que les gustaría obtener más de la tierra”.
Además dijo que otro argumento para la restauración de la materia vegetal es que esta almacena agua y reduce la necesidad de proyectos de grandes presas.
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