Opinión: Mensajes saludables y las oportunidades para los productos frescos

Por Juanita Gaglio, co-fundadora de Greenscans y Berry Board
Una popular cadena de comida rápida introdujo avena “saludable” en su menú de desayuno, algunos consumidores sustituyen los aderezos de las ensaladas, mientras que otros generosamente agregan tomates o salsa de tomate en lata sobre las pastas. Muchos de nosotros creemos que estamos tomando decisiones saludables cuando sustituimos aquello que es “percibido” como saludable por sobre un carbohidrato o algún alimento con un alto contenido de azúcar. Lo que muchos consumidores no saben es de los azúcares ocultos en estos elementos que son percibidos como más saludables. Muchos de estos alimentos han quedado al “descubierto” una vez que los científicos han descubierto que tienen más azúcar que una barra de Snickers (30gr de azúcar) o un Twinkie (18gr de azúcar).
¿Han intentado leer las etiquetas de los alimentos últimamente? A no ser que sean miembros de Weight Watcher o Mensa, no podrán comprenderla completamente. Hay tantos mensajes contradictorios en las etiquetas de los alimentos que sólo porque un alimento dice “natural” esto no significa que sea “orgánico”. Y ¿qué hay de todas las promesas de “potenciar nuestros sistema inmunológico?
En retrospectiva las alternativas saludables no han cambiado mucho si es que miramos cuales eran los alimentos más populares en 1950: las hamburguesas y hot dogs reinaban, con McDonald´s haciendo su debut en 1955.
Con el paso de las décadas McDonalds sigue reinando, pero los consumidores quieren equilibrar sus decisiones saludables con productos orgánicos e inmunes. Los fabricantes de alimentos promocionan sus productos con adjetivos saludables para describirlos. Sin embargo, hay una línea delgada entre los alimentos orgánicos y convencionales, en la medida que más alimentos son calificados como orgánicos cuando en la realidad tal vez contengan un mínimo de ingredientes orgánicos. Esto se ha hecho recurrente entre los fabricantes de alimentos, tanto así que han recibido cartas de advertencia de la Food and Drug Administration (FDA) para corregir afirmaciones engañosas.
Impulsando la necesidad de un mejor etiquetado de los alimentos está la disminución de la salud de las personas con enfermedades relacionadas a la obesidad. Con la cadena de los alimentos volviéndose cada vez más global, también lo ha hecho el etiquetado de los alimentos. Cuando un consumidor en EE.UU mira en envase de un producto, suele estar en español y en inglés. Hoy no es raro encontrar ese mismo ítem en francés.
El tema sobre un “etiquetado justo de los alimentos” se está abordando tanto en EE.UU como en la Unión Europea (UE) a nivel de Gobierno. En EE.UU dos organizaciones – el FDA y el USDA – son tan buenas como el Congreso apoyando con recursos. La iniciativa de la Unión Europea está dirigida por un grupo privado que está trabajando de cerca con los reguladores de la Unión Europea, retails, representantes de la industria y los fabricantes de alimentos.
Mientras los consumidores necesitan mejorar sus dietas a través de mejores opciones de compra, ¿en qué basan sus decisiones? Por el momento internet, con las aplicaciones de los smartphones para poder buscar en internet. Sin embargo algunos supermercados han visto en esto una oportunidad para conectarse con los consumidores entregándoles información acerca de los niveles de ítems saludables. Aún estamos lejanos de las etiquetas que sean fáciles de leer y que ayuden a educar a los consumidores a elegir alimentos más saludables.
Un gran cambio en el juego es la proliferación de las aplicaciones que los consumidores pueden descargar en sus teléfonos celulares. Estas aplicaciones le entregan información al consumidor a través de un simple scan. La pregunta es ¿quién está entregando la información en la aplicación? Los consumidores confían más en el “boca a boca” y en las verificaciones independientes, antes de examinar las características saludables de un producto.
Europa está adelante en el juego con la iniciativa de transparencia de información de alimentos avalada por la Comisión Europea y el respaldo del Parlamento de la UE. El proyecto está encabezado por una firma independiente que ha reunido a los reguladores de la UE, retails, fabricantes de alimentos y a representantes de la industria.
¿Qué tiene que ver todo esto con el mundo de las frutas y hortalizas frescas? Todo.
Puede que sea un buen momento para que los proveedores examinen sus practicas con reclamaciones saludables y comiencen a compartirlas con los sus consumidores. Sin duda, una dieta rica en frutas y verduras mejora el sistema inmune, reduciendo las tasas de diabetes y cáncer. Puede que necesitemos mostrarle al consumidor una etiqueta nutricional con el desglose de los nutrientes. Después de todo una banana no sólo posee potasio y magnesio.
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